

Norte · 6 horas
Anaga, Reserva de la Biosfera
Un bosque de millones de años, la niebla colándose entre los laureles y pueblos donde apenas llega la carretera.
Anaga es lo que Tenerife era antes de todo. Un macizo antiguo, mordido por barrancos, cubierto por un bosque de laurisilva que sobrevive desde la era terciaria. Aquí el aire huele a húmedo y a musgo, y el silencio pesa.
Subimos por las cumbres, paramos en los miradores que asoman a los dos mares y nos adentramos por senderos fáciles bajo los laureles. Bajamos hacia caseríos como Taganana, con sus viñas colgadas del acantilado, y terminamos con los pies en el Atlántico en una playa de arena negra. Todo con calma, escuchando las historias de una gente que vivió aislada durante siglos.
El plan del día
- Mañana
Recogida en tu hotel
Salimos hacia el noreste y subimos por la carretera de las cumbres de Anaga.
- Cumbres
Mirador y bosque de laurisilva
Paramos en la Cruz del Carmen y caminamos un sendero suave entre los laureles y la niebla.
- Los caseríos
Taganana y la vertiente norte
Bajamos entre viñas y casas de piedra hasta el pueblo más fotogénico del macizo.
- Mediodía
Playa y pescado fresco
Tiempo junto al mar, con la opción de comer en un guachinche o restaurante de la zona.
- Tarde
Regreso a tu alojamiento
Volvemos con una última parada panorámica si el día invita.
Qué incluye
- Recogida y regreso en tu hotel o apartamento
- Guía local privado en español o inglés
- Vehículo cómodo con aire acondicionado
- Ruta 100% adaptable a tu ritmo
- Sendero guiado por la laurisilva
- Agua embotellada durante el trayecto
- Comidas y bebidas en restaurantes
- Equipo de senderismo personal
Bueno saberlo
Anaga suele estar más fresco y húmedo que el resto de la isla: mejor calzado cerrado y una capa ligera de abrigo. Los senderos son cómodos, pero con algún desnivel. Si te marean las curvas, avísanos y ajustamos el ritmo.


